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Respira y sonríe

“Cuando el aliento va y viene, la mente está inquieta, pero cuando la respiración se serena, también se serena la mente y se obtiene el poder de la calma.”

Hatha Yoga Pradipika.


El ser humano inicia su vida con una inspiración y la termina con una exhalación. La respiración tiene lugar día y noche a lo largo de nuestra existencia, la mayoría de las veces de manera automática. Es una función básica a la que normalmente no le damos la importancia que tiene para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. El ser humano puede vivir sin comer y sin beber durante varios días, pero no puede vivir sin respirar más de unos minutos.


Cuando somos pequeños, respiramos con naturalidad, sin esfuerzo, y sin poner ningún tipo de control. Sólo hace falta observar como respiran los bebes cuando duermen para entender en que consiste una respiración completa y fluida. Sin embargo a medida que crecemos nuestra respiración se ve alterada de forma inconsciente en respuesta al estrés, experiencias traumáticas y presiones externas. De esta manera nuestra respiración adapta una forma que está directamente relacionada con nuestro estado de ánimo.


La respiración funciona constantemente durante las 24 horas del día. Podemos regularla de manera consciente desde la corteza cerebral, de igual forma que podemos controlar nuestros movimientos, pero la mayoría de las veces nuestra mente está ocupada en otras cosas y dejamos que el centro respiratorio, situado en la parte inferior del cerebro, controle de forma automática la respiración. Podemos respirar sin darnos cuenta, pero siempre podemos recurrir a la voluntad y al consciencia para forzar la respiración.


La manera correcta de respirar es inspirar y espirar por la nariz, ya que esta funciona como un filtro natural que detiene impurezas y como regulador de la temperatura del aire que se dirige a los pulmones. Pero el proceso respiratorio va más allá de inspirar, llevar oxígeno a los pulmones y espirar dióxido de carbono. Cuando nuestra respiración es consciente y profunda no se limita a la caja torácica o a los movimientos del diafragma, compromete al cuerpo en su totalidad. La respiración consciente y presente conlleva un carácter de unidad y de equilibrio, que se refleja en una mejora en nuestra calidad de vida, permitiéndonos estar más presentes y conscientes de nosotros mismos.


La respiración está muy relacionada con el sistema nervioso. Respiramos de forma tranquila cuando estamos relajados y en situaciones complicadas nuestra respiración se hace más superficial y rápida.


Para poder respirar plena y libremente, es necesario que la caja torácica se libere de tensiones y corazas, que el diafragma se relaje, que la columna esté ligera, flexible y la pelvis relajada. Muchas veces la capacidad respiratoria se ve afectada por una mala postura. También es posible que una mayor conciencia respiratoria nos ayude a mejorar nuestra percepción corporal y favorezca el cambio de malos hábitos posturales.


El principal músculo respiratorio es el diafragma, pero existen otros dos “diafragmas” en el cuerpo que tienen una importante relación con la respiración y con la postura. Estos dos diafragmas son el suelo pélvico y el diafragma vocal.


El suelo pélvico está formado por músculos que sostienen los órganos del interior de la pelvis y ayudan a mantener una posición pélvica correcta, lo que conlleva también a una buena salud de la columna y una postura saludable. Es importante que estos músculos estén fuertes y flexibles para mantener la salud de los órganos internos pero también para disfrutar de una respiración completa.


El diafragma vocal se encuentra en la parte alta de la tráquea y está formado por las cuerdas vocales y la glotis. Aunque su principal función es la de emitir sonidos también tiene la capacidad dejar pasar el aire u obstaculizar su paso.


La presión del aire del diafragma central empuja y moviliza los otros diafragmas. Para que nuestra respiración sea eficaz y relajada los tres diafragmas han de poder moverse libremente. Si existe una tensión o un bloqueo en uno de los diafragmas automáticamente cambiará el movimiento de los otros.


La respiración está totalmente ligada a la capacidad de sentir. Muchos bloqueos respiratorios están relacionados con bloqueos emocionales. Igual que muchos bloqueos emocionales tienen como consecuencia cambios posturales. Problemas emocionales como baja autoestima, timidez excesiva o dificultad para relacionarse con los demás pueden conllevar una mala postura, haciendo que el cuerpo se incline hacia delante cerrando el pecho y dificultando la respiración.


La respiración es un vínculo entre la mente y el cuerpo, si podemos controlarla podemos llegar a dominar muchos aspectos de nuestro ser. Una respiración tranquila influye en los circuitos autónomos que frenan el pulso cardíaco y reducen la tensión arterial, generando calma y sensación de estabilidad.


Beneficios de una buena respiración:


- Refuerza el sistema inmunológico: ayuda a eliminar residuos tóxicos.

- Normaliza los latidos del corazón.

- Ayuda al sistema digestivo: colabora en el proceso de digerir los alimentos.

- Nos permite descansar mejor: influye en procesos metabólicos que regulan el sueño.

- Disminuye el estrés: ayuda a controlar la ansiedad.


Normalmente cuando empezamos a poner la atención en la respiración ponemos más énfasis en la inspiración y no damos demasiada importancia a la espiración. Pero efectuar espiraciones largas y conscientes mejora exponencialmente la respiración, ya que desde el punto de vista físico la espiración es la eliminación de las toxinas del organismo, y eso hace que los pulmones se liberen de aire residual sucio y permite la entrada de nuevo aire limpio con la inspiración.

Desde el punto de vista psicológico la espiración aquieta la mente.


Para tomar consciencia de nuestra respiración no es necesario hacer complicados ejercicios respiratorios, ni encerrarse a oscuras, ni cantar mantras para tomar conciencia de la respiración. Sí que es recomendable las primeras veces estar en silencio y a ser posible con los ojos cerrados para evitar estímulos externos. Es tan sencillo como observar nuestra respiración, como inspiramos y como espiramos sin cambiar nada, y poco a poco alargar tanto la inspiración como la espiración (contar hasta 4 al inspirar y 4 al espirar puede ayudar). Se puede hacer este ejercicio en la cama antes de dormir, o en momentos de mucha tensión para buscar la calma. Con la práctica se puede realizar en cualquier sitio, en un tren lleno de gente, en la playa, etc.


La respiración es la base de la práctica de yoga. Es importante trabajar para alcanzar una respiración natural libre de bloqueos y conseguir que la respiración y la energía se muevan libremente por todo el cuerpo.


En el momento en el que empiezas a observar tu respiración, empiezas a ser más consciente de tu estado físico y de lo que está sucediendo en tu mente, y al ser más consciente de todas esas cosas, puedes notar cuando una emoción está surgiendo. Esto nos permite mirar la emoción y decidir con sabiduría como actuar.


Tu respiración tiene el poder de moldear tu pensamiento, tu manera de sentir y de actuar. Tómate cada día un tiempo para sentirte y conectar contigo mismo. La respiración genera consciencia y eso te ayuda a sentir tus límites.


Respira y aporta paz a tu cuerpo. Y recuerda, si unimos una buena respiración con una sonrisa nuestro poder es casi absoluto.


Love and light

Namasté


Sonia Rodrigo









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