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Ásana como herramienta de crecimiento (Las ramas del Yoga I)

"No subestimes el poder de la práctica sencilla". S.Ramaswami

"Antes de aprender a pararnos de cabeza, debemos aprender a estar de pie". B.S.Iyengar.

No existen datos que nos indiquen cuál fue la fecha concreta del origen del yoga. Su conocimiento se transmitía del maestro al alumno oralmente, no existían escritos. El primer texto conocido nos llega a través de Patanjali (pensador hindú nacido en Cachemira). Se estima que vivió entre el siglo IV y el II a.C.


Patanjali elaboró un tratado acerca del yoga compuesto de 196 sutras o aforismos (frases corta) en sánscrito. Los Yoga-sutra de Patanjali están fundamentados en la filosofía Samkhya que es anterior al nacimiento del Budismo. Estos sutras recogen los conocimientos para superar las aflicciones del cuerpo y las fluctuaciones de la mente, para poder alcanzar el estado de Yoga.


Patanjali asigna ocho ramas al árbol del Yoga y cada una de ellas representa un paso en el proceso de realización personal o de alcanzar el estado de Yoga o iluminación o liberación.


Los 8 pasos o ramas son los siguientes:

1 Yamas: Código social

2 Niyamas: Código personal

3 Ásana: Postura

4 Pranayama: Control de la energía (prana). Regulación de la respiración

5 Pratyahara: Interiorización o aislamiento sensorial

6 Dharana: Concentración

7 Dhyana: Meditación o contemplación

8 Samadhi. Superconsciencia

En este artículo vamos a desarrollar el tercer paso, el más conocido, el ásana o postura.


sthirasukhamâsanam (Yoga-sutra de Patanjali, II46)



El ásana (postura corporal que se utiliza para actuar sobre el cuerpo o la mente) deben tener dos cualidades importantes:


Sukham: felicidad, deleite.

Sthira: firme, estable.


El objetivo de la práctica del Yoga es encontrar en cada ásana un equilibrio entre Sthira (esfuerzo, compromiso, disciplina, atención, tono muscular) y Sukha (comodidad, suavidad, disfrute, expansión). Una postura firme y agradable produce equilibrio mental y evita la inconstancia de la mente, a la vez que crea un cuerpo fuerte y elástico, y calma el sistema nervioso.

Ásana debe ser una experiencia de armonía entre firmeza y bienestar.



Se ha llegado a un punto en el que muchos creen que cuanto más acrobáticas o raras sean las posturas que seamos capaces de hacer, mejores yoguis seremos. O que cuanto más dinámica o complicada sea una práctica, más beneficios nos va a reportar, y menospreciamos las prácticas básicas o suaves. Y es probable que un yogui con mucho tiempo de práctica pueda hacer esas posturas más complicadas con armonía y fluyendo suavemente, pero nuestro reto debería ser conseguir experimentar “sthira sukam” cómoda estabilidad, con el justo esfuerzo. Solo así estás permitiendo que el yoga entre en tu vida. En yoga menos es más.


Eso no quiere decir que no debamos avanzar en la práctica, pero ese avance viene de una práctica constante y consciente. Avanzamos progresivamente pero sin traspasar los límites que conlleva tensar tus músculos y tu mente al máximo.

En la práctica buscamos las sensaciones del cuerpo a través de la consciencia, es por eso que en los salas de yoga no suele haber espejos, ya que lo importante son las sensaciones y la apreciación externa pasa a un segundo plano. Eso no quiere decir que se pueda