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El camino del autocuidado

Propósito del nuevo curso: ¿Cuidarte?.


Empieza septiembre y como si de un pequeño enero se tratara nos planteamos nuevos propósitos.


Con el inicio del curso escolar, volvemos a establecer rutinas, intentando cuadrar horarios, sobre todo las que tienen hijos pequeños (hablo en femenino porque el 98% de la gente que viene a preguntar son mujeres). Horario escolar, actividades extraescolares, trabajo, etc, intentado dejar un ratito para apuntarnos por fin al gimnasio, a yoga, o a cualquier actividad que dejamos pendiente por empezar en enero o en septiembre del año pasado.


Las primeras semanas de septiembre el centro se llena de gente pidiendo información, la mayoría con muchas ganas de empezar, pero yo ya tengo la certeza que ese ímpetu se va disolviendo casi a la misma velocidad con la que la gente se ilusiona.


Mantener esos espacios sacados con pinzas de la rutina familiar es bien difícil si no nos comprometemos con nosotras mismas. Y no lo hacemos porque todo parece más importante que nuestro espacio personal. Quizás ese espacio personal lo relegamos a la cola, porque en el fondo no creemos que lo merezcamos, porque no nos queremos lo suficiente, porque todavía existe la creencia de que nuestro papel de madre, marida (lo de esposa no me gusta, jajaja), cuidadora es más importante, que ser simplemente YO. Porque sigue estando mal visto que pongamos nuestras necesidades, no por encima de los demás, sino simplemente al mismo nivel.


Y si además de todas las responsabilidades, y el tener que hacer encaje de bolillos para cuadrarlo todo, surge la pereza, entonces el propósito por muy efusivo que sea en un principio, se volatiliza. La constancia y la disciplina son fácilmente vencibles por la pereza, pero como dice una de mis maestras (Ana Belén Gómez), nadie puede hacer nada por ti, vencer la pereza (la cual te lleva al sedentarismo) es el gran obstáculo para la salud preventiva.


Porque no hablamos solo de hacer ejercicio para perder los kilos que hemos cogido, hablamos de salud a largo plazo.


El cuerpo está hecho para moverse, y no vale decir yo me paso el día moviéndome en el trabajo. Hablamos de movimiento saludable, ejercicio físico que nos ayude a mantener el cuerpo en buenas condiciones, no solo para mantenerte en tu peso, si no lo que es más importante para mantener cuanto más tiempo posible las funciones de tu cuerpo.


Lo primero que hay que cambiar si quieres hacer ejercicio con regularidad es reflexionar sobre las limitaciones que nosotras nos imponemos. En el horizonte, no hay medicamento, descubrimiento tecnológico ni progreso genético que pueda acercarse a los beneficios que aporta “estar en forma” Dra. Christiane Northrup


Entendiendo el estar en forma como una inversión de futuro, porque todos vamos a envejecer.


El tema del envejecimiento daría para escribir mucho. Actualmente, supongo que debido al auge de las redes sociales se le da muchísima más importancia a parecer joven físicamente, que no se note en nuestra apariencia que nos hacemos mayores, y existe un abanico de opciones cada vez más asequibles de tratamientos faciales enfocados a eliminar las arrugas, algunos no invasivos , pero otros bastante potentes como el bótox que nos paralizan los músculos ( que conste que considero que cada uno puede hacer lo que más le plazca para sentirse bien, pero siempre poniéndose en manos de un buen profesional).


Pero la mayoría de las veces ese querer sentirse joven, se queda ahí, solo en la apariencia, dejando a un lado lo más importante, mantener joven el cuerpo internamente.


En el caso de las mujeres durante la menopausia aparece la sarcopenia. La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa muscular y fuerza que va asociada a la edad y que se agrava por el sedentarismo. Es un proceso natural pero que puede presentarse en distintos grados dependiendo del estilo de vida. La pérdida de masa muscular junto con la pérdida de masa ósea (osteoporosis) conlleva un aumento del riesgo de caídas y fracturas óseas.


La bajada de estrógenos en la menopausia además de la desmineralización de los huesos, aumenta también los problemas cardiovasculares y provoca una redistribución de la grasa corporal, haciendo que se acumule en torno a los órganos vitales.


Mantener la musculatura fuerte y el metabolismo activo, nos ayuda a proteger nuestros huesos y mantener esa grasa a raya. Cuidarnos es mucho más que mantenerse delgados o intentar parecer jóvenes. Debemos cuidar nuestros huesos, músculos, ligamentos, etc . Para sentirte bien es importante adquirir unos hábitos saludables adaptados a tus necesidades y preferencias. Buscar un ejercicio que te motive es clave para mantener la constancia.


El Yoga es una herramienta muy potente para hacer más llevaderos los cambios que se producen durante la menopausia y para lograr una transición consciente estando en contacto con nuestro cuerpo y sus necesidades físicas, mentales y emocionales.


La parte de actividad física que nos aporta la práctica de yoga nos ayuda a mantener los niveles de vitalidad altos y reduce los riesgos de padecer enfermedades crónicas.


Con el Yoga se trabaja la fuerza, pero utilizando el propio peso, sin añadir un peso adicional, que podría aumentar el riesgo de lesiones, de esta manera podemos mantener en buen estado nuestra musculatura y protegemos a nuestros huesos, lo que reduce el riesgo de fracturas y osteoporosis. Además podemos desarrollar mayor flexibilidad ayudando a mantener más movilidad en las articulaciones.


En la práctica de Yoga se ejercitan partes del cuerpo que no se movilizan en otras disciplinas, promoviendo la flexibilidad de la columna, que es el eje de nuestro cuerpo. Eres tan joven como sana y flexible se mantenga tu columna.






El bienestar y la salud no surgen de la nada, se cultivan cada día. La prevención es la gran aliada para tu salud y bienestar.


Y ese bienestar viene del autocuidado. Entendiendo cuidarnos desde un plano amplio, cuidar como comemos, como hablamos, como nos comunicamos, como nos movemos o como nos mimamos. Entrar en ese camino de autocuidado conlleva cambios en el día a día que se van produciendo de manera gradual, cuando eliges adoptar hábitos que te hacen sentir bien, no como una tortura o un castigo, sino como una renuncia natural a eso que no te sienta bien.


Mucha gente dice: como voy a dejar de beber alcohol, o de fumar o de comer cierta comida, si el único capricho que me doy. Pues a lo mejor si dejaras ese capricho te sentirías mejor, sobre todo si ya tienes una patología que requiere algún tipo de cuidado.


Y esto me hace recordar una historia que se cuenta del maestro Paramahansa Yogananda:


Un día se le acercó un incipiente devoto, que era algo indisciplinado en sus hábitos, y le preguntó:

- ¿Para venir de visita a este monasterio hace falta llevar una vida impoluta y dejar los vicios?

Yogananda respondió:


- ¿Tú fumas?

- Sí.

- Pues no es necesario que lo dejes para venir aquí… ¿Bebes alcohol?

- Sí.

- Pues no es necesario que lo dejes para venir aquí… ¿Tienes sexo de forma promiscua, sin moderación?

- Sí.

- Pues no es necesario que lo dejes para venir aquí…


- Espere, espere… – interrumpió el hombre, viendo que se lo estaban poniendo muy fácil - ¿Me está diciendo que puedo fumar y beber y tener una vida libertina y venir aquí sin culpa a gozar de su presencia y de sus enseñanzas?


- Así es, – respondió el maestro - pero lo que no te puedo prometer es que de venir aquí con frecuencia tu interés por esas cosas mundanas no vaya a desaparecer.


Dicen los maestros que la verdadera "renuncia" sucede de forma natural, y no es realmente un sacrificio, sino que es el abandono de algo que ya no nos produce placer por otro elemento que nos parece mejor.


Al mismo tiempo, si la verdadera renuncia es interior, uno podría estar en medio de cualquier situación o compañía sin verse afectado, pero se requiere entrenamiento y fuerza para eso.







Cuidarnos es demostrarnos amor. Y todo tipo de amor que se descuida puede caer en la infidelidad, incluso el amor propio.


Y para que se note que yo también me estoy haciendo mayor, termino este artículo con un refrán viejuno, viejuno:


"Más vale prevenir que curar"


Namasté

Love and light


Sonia Rodrigo












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