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Adaptación: la clave para vivir mejor

Por fin,volvemos¡¡¡


Todo llega, todo pasa, todo cambia. No te resistas, sigue adelante, aprende, agradece, vive, fluye, en definitiva adáptate sin resistencias a las nuevas circunstancias.




Quien nos iba a decir cuando celebrábamos la entrada al año 2020, que este nos depararía una situación única hasta el momento y nos obligaría a frenar en seco.


El 13 de marzo cerramos la persiana, sin saber cuándo volveríamos a poder abrir. Desde entonces han pasado 3 meses. Tres meses en los que el suelo que pisábamos se ha tambaleado como en un terremoto, y en algunos casos llegando a romperse. Tres meses que no deberían dejarnos indeferentes, que deberían servirnos para aprender.


Aprender que la vida no siempre es como la planeamos.


Que la vida a veces duele.


Que te descoloca y te saca de tu zona de confort.


Que los planes, sobre todo cuando necesitan un largo recorrido para materializarse, suelen sufrir muchos contratiempos y pocas veces resultan como habíamos ideado en un principio.


La vida es impredecible y creo que muy sabia y que las cosas pasan por algo. Aunque en un principio no entendamos su sentido, todo lo que nos sucede llega para enseñarnos. Por eso hemos de confiar en la vida, dar espacio a lo que traiga y aceptarlo. Así hemos vivido los últimos tres meses aceptando, de peor o mejor manera, la nueva realidad.


Ojalá toda la situación vivida no sea en valde. Que los fallecidos, las pérdidas de trabajo, el sacrificio de sanitarios, trabajadores de supermercado, transportistas, y todas las personas que nos han hecho el confinamiento más fácil no queden en el olvido.


Ojalá seamos capaces de asimilar estos aprendizajes, que se asienten en nuestra memoria y nos ayuden a transformar a mejor nuestra manera de ver el mundo, nuestras relaciones sociales y nuestra manera de interactuar con nosotros mismos.

Relacionarnos desde el respeto por lo demás y por uno mismo, sin prisas y sin máscaras, desde la verdad y con conciencia, adoptando nuevas cualidades como la serenidad, la paciencia, el amor, la gratitud y la presencia.


Aprender que las cosas tienen su proceso, que no vas a resolver tu vida en un día. Tómatelo con calma, relájate, resuelve tu día y sigue haciendo eso cada día, pero sabiendo que lo que haces hoy tiene consecuencias y es esencial para el mañana.


Aprender que, aunque el miedo paraliza y a veces nos impide reaccionar, afrontar nuestros miedos nos ayuda a crecer. Admitir nuestras debilidades no nos hace más débiles si no que nos ayuda a ser más fuertes. Enfrentarnos a nuestras resistencias a los cambios, nuestros miedos y nuestras tristezas con una sonrisa no es fácil pero si es el arma más inteligente para neutralizarlos.


La vida nos ha parado y nos ha dejado sin las cosas que realmente son importantes, que dábamos por hechas y que no valorábamos como se merecían, como la presencia de la gente que quieres, los abrazos, los besos, las miradas…. Cosas que dejamos habitualmente para mañana, sin pensar que el mañana puede ser muy diferente o no llegar nunca. Que este parón nos sirva para no postergar encuentros y demostraciones de afecto. Que dejemos atrás la vergüenza de decir cosas bonitas o decir te quiero, porque total el otro ya sabe que le quiero. Hay muchas formas de abrazar y demostrar amor, sobre todo ahora que el contacto físico nos ha sido limitado. Las palabras de cariño tienen fuerza y edifican, curan y te pueden hacer sentir más valorado.


Hemos aprendido a abrazar a través de llamadas de teléfono y videoconferencias, a felicitar los cumpleaños a gritos debajo de la ventana del cumpleañero, a saludarnos con el codo, a valorar cada pequeño gesto como un triunfo. Ojalá no se nos olvide nunca el disfrutar de las cosas sencillas y hacer que cada momento merezca la pena.

Y aunque esta situación no ha acabado, por fin volvemos. Vuelvo a abrir la persiana muy ilusionada, pero sin perder de vista lo importante, que es que podamos practicar de manera segura.


Evidentemente, la vuelta no va ser igual que antes del estado de alarma, por eso hemos de adaptarnos. Ya lo hemos hecho en casa con las clases online y la practica a través de vídeos, pero ahora en la práctica presencial también habrá diferencias. Es necesario que adaptemos nuestras expectativas sin compararlas con las de ayer, pero manteniendo claras nuestras metas y sintiendo que todo está bien.


Vuelvo con muchas ganas, ganas de veros, de compartir vuestras vivencias del confinamiento, de ver vuestra sonrisa, de disfrutar de la energía que se genera cuando practicamos juntos, de escucharos resoplar cuando pierdo la noción del tiempo cuando estáis haciendo planchas. Pero sobre todo vuelvo llena de gratitud hacia cada uno de vosotros por acompañarme, por vuestra comprensión, cariño y generosidad, y por vuestros mensajes de apoyo y de agradecimiento.




GRACIAS INFINITAS




Namasté

Love and light


Sonia Rodrigo

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